13 feb 2013


Me dijeron que mi "dieta de calorías" era una estupidez pues comer menos calorías no era lo que necesitaba sino reducir el nivel de grasa en mi cuerpo, que actualmente es de 31. Así que me inscribí en el gimnasio y estoy yendo tres veces por semana (esta sería mi segunda semana).
Debo decir que me sentía muy bien yendo por mi cuenta, sin que nadie me lo ordenara ni nada, pues esto inició siendo una idea completamente mía. Pero eso ha cambiado pues siento que mis papás han tomado la decisión de presionarme para que vaya más seguido.
Le han quitado toda la emoción a ese independiente y liberador pensamiento de "hago algo por mí misma".
Ahora cada vez que me ven en la casa me preguntan: "¿hoy no vas al gimnasio?" o se dan el lujo de 'aconsejarme' con un "hoy deberías ir al gimnasio".

¿Acaso no se dan cuenta de que es mi maldita decisión?
Mía, y no me la pueden arrancar de las manos y volverla una tarea impuesta a la fuerza.

Lo peor de todo es que me arruinan el buen humor y me bajan la autoestima sugiriendo cosas como esas. Yo, que me sentía especialmente bien porque el día anterior había ido al gimnasio, termino el día con el ceño fruncido y maldiciendo por lo bajo por verme como me veo y por poseer tan asquerosa figura.

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