28 nov 2012

(esto debió haber sido publicado el 26/11)

Me he dado cuenta de que mi espíritu muta
según el lugar en el que me encuentro.
Soy un camaleón que se transforma, 
pero no para adaptarse,
sino para convertirse en un ser cada vez más repugnante
que hasta a mí llega a espantar 
y por el que tengo que pedir perdón constantemente.

Debo corregirme, pero no sé por dónde comenzar.

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