Ay, ay, ay, dios mío. Hay mucha porquería en mi cabeza. Durante el día está todo bien, o casi bien, pero durante la noche mis monstruos vuelven en vida y se apoderan de esta débil, con baja autoestima y enclenque personita que soy.
Me hacen cometer maldades, me hacen decir cosas horribles y, lo que es peor, luego hacen que me arrepienta infinitamente.
Malditos sean, monstruos.
Los odio
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